DEPORTE Y DISCAPACIDAD VISUAL (D.V.)

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ATLETISMO

Historia del atletismo para personas ciegas y deficientes visuales

 

Consideraciones generales 

Los antecedentes del atletismo para personas ciegas y deficientes visuales se encuentran en países como Alemania, que ya disponían de organizaciones deportivas muy fuertes. A comienzo del siglo XX en dicho país ya se organizaban competiciones regladas de atletismo para ciegos. Pero son las personas con grandes lesiones a causa de las guerras mundiales de este siglo las que potenciaron el desarrollo y la práctica del deporte en el ámbito de los discapacitados.

Después de la Segunda Guerra Mundial, los lesionados medulares de Stoke Mandeville organizados y dirigidos por Sir Ludwing Guttman, programan con regularidad sus campeonatos. Los mismos se elevan a la categoría internacional al participar los holandeses en los de Stoke Mandeville. Posteriormente en 1960, se celebra la Olimpiada de Roma y los discapacitados consiguen que se organice otra paralela para ellos. Con este acontecimiento se refuerza la demanda de dar cobertura a las necesidades deportivas de otras discapacidades.

En consecuencia aparecen organizaciones deportivas que reivindican la competición deportiva para todos. Primero se agruparon en torno a las competiciones de Stoke, apareciendo una internacional para lesionados medulares, posteriormente surgió la Organización Internacional de Deportes para Discapacitados, ISOD (International Sports Organization for Disabled), que intentaba agrupar deportivamente a todos los discapacitados. Después fueron apareciendo otras organizaciones que trataban de diversificar el deporte de los discapacitados con objeto de ofrecer un deporte más específico y adecuado a cada discapacidad. En esta situación aparece IBSA, siglas en inglés de Asociación Internacional de Deporte para Ciegos. Esta Asociación Internacional de Deporte controla, dirige y reglamenta el deporte de las personas ciegas y deficientes visuales.

La primera ocasión en la que participan personas ciegas en competiciones internacionales fue en 1970. Ese año se organizó un Campeonato del Mundo en Saint Ettiene (Francia) y al mismo acudieron deficientes visuales españoles. En 1976 la Olimpíada se organizó en Montreal y más tarde, ese mismo año, lo que se denominó Paralimpiada, en Toronto. Ambas ciudades en territorio de Canadá. En la V Paralimpiada, celebrada en Toronto, es en la primera en la que participan los ciegos y deficientes visuales.

En 1977 en Poznan (Polonia) se organiza el primer Campeonato de Europa para ciegos y Deficientes Visuales. Este Campeonato volvió a convocarse en 1981 y desde entonces se ha celebrado cada dos años hasta la actualidad. Con la organización de estos campeonatos pronto quedó el programa Internacional de Atletismo organizado de forma semejante al ciclo olímpico, es decir constituido por los Campeonatos de Europa en los años impares y por los Campeonatos del Mundo y Paralimpiadas en años pares. El último ciclo estuvo integrado por el Campeonato de Europa (Riccione 1997), el Campeonato del Mundo (Madrid 1998), el Campeonato de Europa (Lisboa 1999) y la Paralimpiada celebrada en Sydney en el año 2000. 

Organización internacional  

Las asociaciones internacionales que dirigen el deporte de las personas ciegas y deficientes visuales son:

Una específica IBSA (Asociación Internacional de Deporte para Ciegos), que se constituyó en París en 1981. Dicha asociación es reconocida por el Comité Olímpico Internacional (COI), así como por la Asamblea Mundial de Ciegos. Las actividades de IBSA están basadas en los principios de la Carta Internacional de la Educación Física y el Deporte, adoptada por la UNESCO en 1978. A ella se asocian las Federaciones Nacionales de Ciegos o aquellas que acogen a ciegos, ya que no en todos los países existen Federaciones Nacionales exclusivamente para personas ciegas y deficientes visuales.

Otra estructura organizativa es IPC (Comité Paralímpico Internacional). En ella se integra IBSA como miembro de pleno derecho. Esta organización regula todo el deporte de discapacitados y a ella pertenecen los Comités Paralímpicos de los diferentes países. Los Comités Paralímpicos de cada país acogen a todas las discapacidades. En atletismo el Comité Paralímpico Internacional se encarga de organizar las Paralimpiadas y los campeonatos del mundo, mientras que los campeonatos regionales (por ejemplo los campeonatos de Europa) los organiza IBSA. 

 

La práctica del atletismo 

Para practicar atletismo no se necesitan grandes instalaciones, porque correr, saltar o lanzar son actividades que se pueden realizar en la pista de atletismo, pero también en el campo o en el parque. Sin embargo, para participar en competición, los organizadores están obligados a utilizar el estadio o recintos homologados que cumplan -para cada caso- los debidos requisitos establecidos por el reglamento de la IAAF, es decir, que dichas instalaciones deben de estar en posesión de un certificado de aprobación para competir.

Debemos considerar que los atletas se esfuerzan diariamente para entrenar, por lo que es necesario respetarlos y proporcionarles una instalación que sirva para acreditar y validar las marcas que realizan. La pista homologada de atletismo, dispone de seis u ocho calles de material sintético, con fosos de saltos y zonas para lanzamiento que a su vez, también deben cumplir determinados requisitos reglamentarios.

Durante el entrenamiento se deben de seguir una serie de protocolos con objeto de lograr una armónica distribución de las distintas cargas de entrenamiento: físico, técnico o psicológico. No se deben descuidar en el entrenamiento los controles del volumen e intensidad, los cuidados personales, la higiene personal así como el llevar una vida ordenada y satisfactoria, si se pretende tener éxito deportivo.

Todas las cuestiones reglamentarias las dicta la IAAF (Asociación Internacional de Atletismo Aficionado). Dichas normas han sufrido algunas modificaciones establecidas para el atletismo para ciegos y deficientes visuales, que han sido elaboradas por IBSA (Asociación Internacional de Deporte para Ciegos).

A la hora de competir, los organizadores se atienen a rangos de edades para establecer diferentes categorías o campeonatos. En España se establecen las siguientes denominaciones en función de la edad, empleándose los mismos criterios que se utilizan en el atletismo practicado por personas que ven: benjamín, alevín, infantil, cadete, juvenil, junior, promesa, senior y varias categorías de veteranos.

Las competiciones también diferencian categorías para hombres y mujeres. 

 

Entrenamiento 

Cuando un atleta con deficiencia visual comienza a entrenar, se deber tener en cuenta que probablemente los hábitos de vida cotidiana en los que ha estado inmerso, pueden estar marcados por un fuerte sedentarismo.

Hemos podido comprobar que en atletas deficientes visuales, el umbral aeróbico y el anaeróbico están muy próximos. En algunos casos, ambos parámetros están separados tan sólo por 10 pulsaciones por minuto.

 Debido a ello, los métodos de entrenamiento de carrera continua son, en la práctica, difíciles de subdividir en baja, media y alta intensidad. Puede ocurrir que nuestro atleta trabaje, sin ser consciente de ello, a diferente intensidad de carrera de la que se pretende. Por lo tanto, si esa circunstancia se presenta, ese atleta siempre estará trabajando sobre el mismo principio de entrenamiento.

Dado que esta circunstancia puede afectar a la relación volumen / intensidad del entrenamiento, habrá que controlar con especial cuidado todas y cada una de las técnicas y estrategias de entrenamiento que se empleen. Además deberemos prolongar las recuperaciones del entrenamiento fraccionado y los volúmenes iniciales deberán ser muy pequeños.

La observación de estas pautas de entrenamiento resulta necesaria, debido a la escasa capacidad de recuperación que tienen estos atletas. En consecuencia, parece que el sedentarismo favorece la actitud que con frecuencia se presenta entre los ciegos, en el sentido de mostrar una mayor preferencia por practicar pruebas de velocidad y rechazar las pruebas de medio fondo y fondo.

Además, en el caso concreto de los atletas de carreras largas, cuando se trata de ciegos totales, se manifiesta un alto grado de dependencia hacia el guía necesario para entrenar. Esta es otra dificultad añadida que deben resolver estos atletas si quieren afrontar con éxito el entrenamiento y que se debe tener muy presente a la hora de organizar el deporte desde la Federación.

Teniendo en cuenta estos condicionantes y para poder corregir estas deficiencias derivadas de los hábitos de vida, es necesario que cuando recibamos un atleta ciego que no ha entrenado, se establezca como objetivo prioritario inicial, el realizar un volumen de entrenamiento mínimo.

En esos momentos iniciales, el entrenador debería programar un entrenamiento cuyos objetivos generales secundaran una estrategia amplia, que tuviera como resultado final la modificación de los hábitos de vida sedentarios y la apetencia de normas y actitudes de conducta más activos y saludables.

El entrenador debería procurar mejorar los parámetros que se refieren a la salud y por lo tanto rechazar, con la consideración de error metodológico, el diseño de un plan de entrenamiento específico para una prueba concreta, aunque esta fuera de velocidad. Incluso para los atletas de velocidad, en la etapa inicial es conveniente realizar un entrenamiento fraccionado como el que se esquematiza a continuación, ya que su aplicación ha dado resultados muy buenos repetidamente contrastados:

En una sesión de entrenamiento se programa: 

1º entrenamiento anaeróbico aláctico

2º entrenamiento anaeróbico

3º potencia aeróbica 

(El entrenador deberá realizar el diseño de una sesión de estas características basándose en el conocimiento estricto de las capacidades y posibilidades del atleta concreto).

Dicho esquema de trabajo se practicó en cada sesión de entrenamiento fraccionado, con el objetivo de mejorar las condiciones fisiológicas del atleta.

Con la aplicación de esta metodología y la técnica de carrera continua (en sus distintas formas: lenta, media e intensa), se pretenden mejorar las condiciones físicas y el rendimiento del metabolismo.

Cuando un atleta esta bien dirigido, en un plazo prudente de tiempo —teniendo en cuenta que dicho plazo siempre dependerá de las condiciones iniciales del atleta— podrá realizar un entrenamiento más específico y que responda mejor y más adecuadamente a sus preferencias y gustos personales en el ámbito deportivo.

Con esa estrategia de entrenamiento, inicial inespecífico, también perseguimos la reducción de tejido adiposo, presente en exceso en las personas sedentarias y lograr así que los atletas ciegos se aproximen a los parámetros biotipológicos de los atletas videntes y que la relación tejido graso/tejido magro, este dentro de los parámetros de los atletas de cada especialidad atlética. Con ello conseguiremos elevar el consumo relativo de oxígeno y las posibilidades de entrenamiento.

Un niño vidente en contacto con la naturaleza, al jugar practicando todo tipo de carreras, lanzando objetos diferentes, saltando distintos tipos de obstáculos y ensayando todo tipo de gestos, lo que está realizando es, en definitiva, y al igual que todos los animales jóvenes, una preparación. Dicho modo de vida ha sido el mecanismo para enfrentarse al medio natural, constituyendo su defensa y garantizando así su supervivencia desde épocas ancestrales. Con estas actividades adquiere buena preparación física y una gran riqueza motriz.

Por el contrario, ese mismo niño si es ciego y se encuentra en una sociedad desarrollada, estará muy protegido.

Para una persona ciega, desenvolverse en la naturaleza con libertad, constituye un constante riesgo por las múltiples ocasiones que se presentan de golpearse, caerse, en definitiva de peligrar su integridad física.

En resumen, las actividades que normalmente desarrolla un vidente, y que implican favorecer las condiciones físicas que inciden en el rendimiento deportivo, se presentan muy a menudo disminuidas en la vida cotidiana de una persona ciega. Ello incide sobre los aspectos relacionados con la salud y la riqueza motriz e influyen en la práctica deportiva.

Todas estas consideraciones deberán tenerse muy presentes a la hora de diseñar el entrenamiento para un atleta principiante ciego. A medida que el atleta se va formando mediante el entrenamiento, sus condiciones físicas y motrices se modifican sustancialmente.

Los entrenadores 

Parece que la práctica del atletismo, al ser un deporte tan natural, resultaría muy sencilla pero la realidad es que cuando se trata de competir a gran nivel, se complica mucho técnicamente.

La adquisición de las habilidades necesarias para afrontar y asimilar la complicación técnica que se presenta, sólo se puede lograr mediante la intervención de personas con grandes conocimientos y dominio del atletismo, como son los entrenadores. Ellos deben planificar la vida deportiva de un atleta pensando en una temporada concreta, durante un periodo de formación o para toda la vida deportiva del mismo.

Pero dependiendo del atleta de que se trate, el entrenador deberá cuidar esa programación con distintos objetivos ya sean de formación o para atender una competición internacional importante.

Cada periodo paralímpico se deberá fraccionar, estableciendo metas posibles de alcanzar para cada atleta concreto con el fin de, una vez logradas, ayudar a reforzar la motivación del atleta y alimentar su interés para entrenar diariamente. En consecuencia el entrenador es una pieza fundamental en la estructura organizativa del atletismo para conseguir prosperar, consolidar lo adquirido y proporcionar el sentido deportivo que requiere la superación personal.

El entrenamiento está sujeto a técnicas complejas que requieren personas con conocimientos técnicos y formados en la aplicación de esas técnicas. La complejidad es tan acusada que hoy los entrenadores se deben especializar en un grupo de pruebas y si lo que deben entrenar son atletas de alto nivel, centrar su especialización en una o dos pruebas concretas.  

Los guías 

Actualmente las personas ciegas y deficientes visuales para correr en competición, lo hacen con guías. Estos guías obligatoriamente son atletas de mayor valía deportiva que el atleta ciego para así poder competir y correr más desahogadamente, pudiendo proporcionar información al atleta ciego durante la carrera.

El guía que corre con una persona ciega, debe suplir la pérdida de visión del atleta ciego y para lograrlo deberá informar de lo que pudiera acontecer en la carrera a su compañero. Dicha información no se podría transmitir si el guía no estuviera en disposición de correr desahogadamente.

Lo ideal sería que, tanto las características antropométricas como el carácter del atleta ciego, fueran lo más parecidas posible a las de su guía. Se debe buscar que el atleta ciego y el guía se adapten perfectamente, siendo deseable que tanto sus características sociales como su perfil sicológico sean compatibles. Tanto para la competición como para los entrenamientos, los atletas ciegos necesitan de corredores que los acompañen. En consecuencia los ciegos requieren una gran solidaridad por parte de esos guías. Además, el mantener a los guías durante años es muy importante, debido a que la adaptación deportiva de dos corredores resulta complicada.

Las carreras en el campo resultan poco recomendables para atletas ciegos y deficientes visuales porque necesitan un firme regular. Los hoyos o cualquier tipo de obstáculos e irregularidades en el pavimento, al no ser vistos, son difícilmente salvables y cuando se encuentran por sorpresa producen descontrol. Dicho descontrol merma la concentración del atleta y conlleva el agarrotamiento muscular como mecanismo de defensa, impidiendo correr. 

La carrera  

Cuando al caminar vamos acelerando, llega un momento que a determinada velocidad los pies pierden contacto con el suelo. En ese momento estamos corriendo. Aunque correr es una actividad natural que el ser humano ha utilizado desde siempre para desplazarse, el correr correctamente desde el punto de vista de la biomecánica no es lo habitual.

La carrera, analizada bajo los criterios de la biomecánica, está constituida por ciclos cada uno de los cuales se llama zancada. Ésta comprende desde que un pie toma contacto con el suelo hasta que lo hace de nuevo, por lo tanto consta de dos pasos.

Si analizamos el paso, diremos que las partes que lo componen son, en primer lugar, la impulsión o fase de extensión de la pierna necesaria para impulsar la cadera hacia delante. Esta fase constituye la parte activa de la carrera. La siguiente fase es la suspensión. Consiste en la elevación del centro de gravedad y la consiguiente pérdida de contacto con el suelo. Como consecuencia se presenta una pérdida de velocidad.

Finalmente, el pie vuelve a tomar contacto con el suelo en la fase de recepción o apoyo, que constituye también una fase negativa para la velocidad. Por lo tanto la velocidad de carrera la determinan la longitud de la zancada y la frecuencia con que se producen las mismas.

Con frecuencia observamos que muchas personas corren mal, sobre todo si son autodidactas y no han sido corregidas adecuadamente, o bien debido a que sus esquemas motrices sean pobres.

Corregir los defectos de carrera requiere el esfuerzo de ejecutar repetidamente los ejercicios de asimilación y aplicación de carrera como los multisaltos y diferentes tipos de skipping. Pero la perfección técnica del gesto sólo se logrará con grandes volúmenes de carrera.

Poseer una correcta técnica de carrera, debería ser común para todos los atletas sin distinción, pero el estilo de unos y otros varía. Los ciegos, como mecanismo de defensa, generalmente buscan mucho el suelo para su sustentación y como consecuencia, en carrera elevan menos el muslo, lo que produce una zancada de menor longitud.

Por ello comparando dos atletas de las mismas características físicas y antropométricas, siendo uno ciego y el otro vidente, ocurre que para desarrollar la misma velocidad en la carrera, el ciego deberá incrementar más que el vidente su frecuencia de zancada. Precisamente por ello, la persona ciega se enfrenta a un inconveniente que limita sus posibilidades de incrementar la velocidad. Esto se debe a que la frecuencia de zancada depende del sistema neuromuscular, que es poco entrenable y limitado temporalmente, ya que se puede modificar poco por el entrenamiento de resistencia. Sin embargo, la longitud de zancada depende de la fuerza siendo esta cualidad muy entrenable, por tanto si además existe resistencia, se podrá mantener durante mucho tiempo una gran longitud de zancada.

La mejor forma de aprendizaje de la técnica es la observación e imitación de los gestos de los que corren. Por ello cuando no se puede ver, es necesario a recurrir a métodos de enseñanza diferentes.

Además de la explicación mediante el lenguaje, el dejar que el atleta ciego toque con sus manos a su entrenador o a otro atleta en las posiciones que debería realizar en la carrera. Con ello se intenta que logre captar la representación espacial del gesto técnico, para que posteriormente lo repita. Con paciencia y repeticiones, se logra enseñar todo el esquema dinámico de la correcta zancada.

Correr acompañado por otro atleta se ha revelado como un sistema adecuado, porque produce transferencia de información sobre ritmos, frecuencias en la respiración y movimientos… desde el guía al atleta ciego. Pero este último deberá racionalizar los tiempos de vuelo, longitud de zancada y tiempos de contacto, para lograr su correcta ejecución.

Las carreras pueden ser: de velocidad, de medio fondo, de fondo y de gran fondo. 

Saltos 

Para una persona ciega o deficiente visual, los gestos que impliquen la pérdida de contacto con el suelo, constituyen situaciones que le desconciertan, por el hecho de no saber cuál es su localización espacial, qué se va a encontrar en el aterrizaje o cómo será el mismo. Estos miedos implican que el aprendizaje de la técnica en el atletismo sea laborioso y lento para los ciegos, con tendencia a distorsionar la técnica que exige el gesto deportivo. Dicha variación de la técnica es la resultante que se produce como mecanismo de defensa, debido al miedo incontrolable que experimentan en el momento de realizar el gesto deportivo. Por este motivo se observa una pérdida de rendimiento deportivo muy importante en todas las disciplinas.
Para solucionar este problema que se plantea a las personas ciegas que entrenan en atletismo, hemos introducido la práctica de realizar entrenamientos en dunas, que han dado buen resultado. En las dunas las personas ciegas pueden volar mucho más que en otro escenario y evitar problemas de caídas peligrosas. Sobre las dunas planas, un atleta corre relativamente bien y con la velocidad adquirida en la carrera, la persona ciega salta hacia la pendiente blanda, obteniendo un salto de larga duración sin peligro. Pero con todo ello, sólo los atletas muy valientes, motivados y confiados en sus entrenadores-llamadores, obtendrán éxito.

Las técnicas que se emplean para llamar al saltador son muchas y muy dispares, prácticamente no guardan similitud ni se fundamentan en criterios comunes. Tampoco existe unanimidad para preparar la batida, existiendo la misma actuación personalista y carente de unificación de criterios. Por ello considero de interés, el comentar el sistema que utiliza el equipo internacional de la ONCE y que también se emplea en España, para que sirva de referencia y elemento de reflexión:  

1.º  Colocamos una referencia de salida en el comienzo del talonamiento.

2.º  Colocamos otra referencia, tres apoyos antes de la batida.

3.º  Llamamos al saltador con referencias acústicas.

4.º  Avisamos al atleta en el momento del paso por la segunda referencia.

5.º  Desde el aviso de la segunda referencia, el saltador evoluciona libremente.

6.º  El entrenador-llamador se sitúa entre el foso y la zona de batida.

7.º  El triple salto, debido a la posibilidad de desplazamientos laterales, resulta peligroso. Para evitar riesgos, situamos un llamador al final del foso, para que dirija al saltador desde el momento del aviso que se le da, al paso por la segunda referencia. 

Otra peculiaridad a la que nos enfrentamos cuando se entrena a atletas ciegos, es la forma con la que toman contacto con el pavimento. Generalmente los ciegos en el momento de contacto sitúan el pie con tendencia a caer de talón. Esto influye negativamente, en primer lugar, porque favorece la aparición de más lesiones y en segundo lugar, frena el movimiento. Además, debido a esta tendencia en la forma de caer, así como a mecanismos defensivos para preservar la integridad física, que se presentan de forma inconsciente, el centro de gravedad queda más retrasado que en los atletas videntes, con lo que dificulta la aplicación de la fuerza, descomponiendo las fases de despegue, suspensión y caída en los saltos. 

Lanzamientos 

Existen lanzamientos de translación y lanzamientos de rotación, todos ellos tratan de buscar la intervención de cadenas cinéticas muy largas, procuran aumentar al máximo el recorrido posible del artefacto, comenzando el lanzamiento en los pies y terminando en los brazos aprovechando la máxima amplitud de movimiento que se realiza de forma explosiva. Todo ello con objeto de obtener la máxima aceleración posible del artefacto, mediante la aplicación de la máxima fuerza en el menor tiempo posible.

En un lanzamiento hay que distinguir cuatro fases: la de preparación, la de involución, principal o lanzamiento y la final o recuperación. Debemos tener presente que en cada lanzamiento estas fases son denominadas con diferentes palabras, pero responden al modelo establecido anteriormente. Para cada lanzador en concreto, la distancia del lanzamiento la determinará la velocidad de descarga en el momento del lanzamiento, el ángulo de proyección, la altura de partida, la resistencia del aire y la gravedad. Todos los lanzamientos requieren una velocidad muy grande que debe ser obtenida en tiempos muy pequeños así que las aceleraciones también deben ser elevadas. Para que esto se pueda realizar se requiere una buena técnica y un perfecto control de los movimientos. Pero, para lograr dicha técnica o el control de los movimientos a esa velocidad, la rigidez que se aprecia en los deportistas ciegos es un grave problema. 

Reglamento 

1.  Reglas básicas 

1.1. En todos los casos se aplicarán las reglas vigentes de la IAAF (Federación Internacional de Atletismo Aficionado), excepto para los que a continuación se especifiquen modificaciones y/o adiciones.

1.2. En caso de surgir algún malentendido respecto a las reglas de IBSA expuestas a continuación, prevalecerá lo escrito en la versión inglesa. 

2.  Capacidad para competir 

2.1. En las competiciones podrán participar las categorías establecidas como B1, B2 y B3 por IBSA, según se especifica en el apartado 3.  

3.  Clasificación 

B1: desde aquellas personas que no perciban la luz con ningún ojo, hasta aquéllas que perciban la luz pero no puedan reconocer la forma de una mano a cualquier distancia o en cualquier posición.

B2: desde aquellas personas que puedan reconocer la forma de una mano, hasta aquéllas que tengan una agudeza visual de 2/60 y/o un campo de visión de un ángulo menor de 5 grados.

B3: desde aquellas personas que tengan una agudeza visual de más de 2/60 hasta aquéllas con una agudeza visual de 6/60 y/o un campo visión de un ángulo mayor de 5 grados y menor de 20 grados.

Todas las categorías se establecerán utilizando ambos ojos con la mejor corrección posible (es decir, que todos los atletas que utilicen lentes de contacto o correctoras deberán llevarlas para establecer su clasificación, independientemente de que tengan intención de llevarlas durante las competiciones o no). 

4.  Equipo y modificaciones de las instalaciones 

4.1. Para la categoría B1

Los atletas de la categoría B1 deberán llevar gafas oscuras homologadas o un sustituto adecuado en todas las pruebas de concurso y en las de pista menores o iguales a 1.500 m. Las gafas oscuras o su sustituto deberán ser homologadas por el oficial técnico responsable. Una vez homologadas, las gafas deben estar disponibles en todo momento para su revisión. Cuando los deportistas no estén compitiendo, podrán quitarse las gafas oscuras o su sustituto.

Para los atletas de esta categoría están permitidas las señales acústicas, tal y como se especifica más adelante en este reglamento. Sin embargo, tal y como se describe más adelante, no se permite ninguna modificación visual en las instalaciones existentes, a excepción de ajustes en las marcas de las líneas de salida y de cambio de relevos.

En las competiciones para atletas B1 en las que se utilice ayuda acústica, (salto de longitud, triple salto y salto de altura) se pedirá completo silencio a los espectadores. 

(Nota: siempre que sea posible y con objeto de asegurar el silencio necesario, no se programarán competiciones simultáneas con aquellas en las que se utilice ayuda acústica). 

4.2. Para la categoría B2

Se permiten modificaciones visuales de las señales existentes en las instalaciones (pintura, tiza, polvo, conos, banderas, etc.) También pueden usarse señales acústicas.

4.3. Para la categoría B3

Se seguirán las reglas de IAAF en su totalidad, salvo en las excepciones que se indican más adelante.

4.4. Atletas sordos y ciegos

La Asociación Internacional de Deportes para Ciegos (IBSA) reconoce las necesidades especiales de los atletas que además de ciegos son sordos y se esfuerza en animarles a participar en competiciones y en facilitarles dicha participación.

En los casos en que haya atletas sordos y ciegos participando en una competición, podrán ser necesarias algunas modificaciones de las actuales reglas de IBSA. Dicha modificación sólo podrá introducirse mediante la aprobación previa del oficial responsable de IBSA. En principio, no se aprobará ninguna modificación de las reglas que suponga una desventaja para cualquier otro participante en la competición.

4.5. En los relevos

En las competiciones importantes, se recomienda instalar cámaras estáticas de vídeo, para grabar todos los cambios en los relevos. 

5.  Competiciones 

Las competiciones reconocidas en el programa de competiciones de IBSA son las siguientes: 

5.1.  Competiciones en pista

            Prueba           Categoría

                   B1                    B2                    B3

 

100m.             (M/F)                (M/F)                (M/F)

200m.             (M/F)                (M/F)                (M/F)

400m.             (M/F)                (M/F)                (M/F)

800m.             (M/F)                (M/F)                (M/F)

1.500m.          (M/F)                (M/F)                (M/F)

5.000m.          (M/F)                (M/F)                (M/F)

10.000m.         (M)                   (M)                   (M)

Maratón         (M/F)                (M/F)                (M/F)

 

5.1.1.  Múltiples categorías

 

4X100m         (M/F)

4X400m         (M/F)

 

5.2.  Competiciones de concursos  

                Prueba                                  Categoría 

                   B1                    B2                    B3 

Salto longitud (M/F)                (M/F)                (M/F)

Triple salto     (M/F)                (M/F)                (M/F)

Salto de altura (M/F)               (M/F)                (M/F)

Disco              (M/F)                (M/F)                (M/F)

Peso               (M/F)                (M/F)                (M/F)

Jabalina         (M/F)                (M/F)                (M/F) 

 

5.2.1.  Peso de los artefactos 

                 Disco                Peso             Jabalina 

Hombres        2 Kg               7.26 Kg              800 g

Mujeres          1 Kg                4.0 Kg               600 g 

 

5.3.  Pruebas combinadas 

Pentatlón masculino/femenino, en todas las categorías. El pentatlón consta de cinco pruebas que se disputan en un mismo día y en el orden que figura a continuación. 

              Hombres                                  Mujeres 

           Salto longitud                           Salto longitud

               Jabalina                                      Peso

                 100m.                                       100m.

                  Disco                                        Disco

                1.500m.                                     800m. 

5.3.1.  Las puntuaciones se calcularán según las vigentes tablas de puntuación de la Asociación Internacional de Atletismo Aficionado (IAAF). Las puntuaciones de las pruebas de 100 m lisos femenino y disco femenino se realizarán según las tablas incluidas en el Apéndice A del reglamento de atletismo de IBSA.

 

5.4.  Competiciones juveniles 

5.4.1.  Habrá dos categorías según la edad.  

En la categoría junior se incluirá a cualquier atleta que sea menor de 14 años, el día 31 de diciembre del año en que se celebra la competición.

En la categoría intermedia se incluirá a cualquier atleta que el 31 de diciembre del año en que se celebra la competición sea mayor de 14 años y menor de 17.

Las pruebas reconocidas en competiciones juveniles serán las siguientes: 

        Categoría junior                 Categoría intermedia

 

                   60m                                         100m

                  300m                                       400m

                  600m                                       800m

                                                                  1500m

                                                           Salto de altura

        Salto de longitud                        Salto de longitud

        Lanzamiento de bola                  Jabalina (600g)

        (pelota de béisbol, 150g)                             

        Categoría junior                 Categoría intermedia

 

        Lanzamiento de peso                 Lanzamiento de peso

                 (3 kg)                       (chicos: 5 kg; chicas: 4 kg)

        Relevos 4 ¥ 60                          Relevos 4 ¥ 200 

(Nota: se recomienda que los organizadores de competiciones juveniles escojan las pruebas entre aquellas que se encuentren incluidas en la lista de pruebas reconocidas, teniendo en cuenta las circunstancias de la propia competición y las exigencias que se estimen para cada atleta individual). 

5.4.2.  Lanzamiento de la pelota 

Se aplicarán sin modificación alguna todas las reglas de la IAAF sobre competiciones de jabalina, con la salvedad de sustituir la jabalina por una pelota. Cada lanzamiento se medirá inmediatamente después de la prueba, desde la marca más cercana hecha por la pelota al caer. 

5.5.  Competiciones de pista cubierta 

Las pruebas de pista cubierta reconocidas por IBSA tanto para hombres como para mujeres son las siguientes: 60m, 200m, 400m, 800m, 1500m, 5000m, salto de altura, salto de longitud, triple salto y lanzamiento de peso.  

Reglas de competición 

6.  Acceso a las áreas de competición 

Acompañantes y/o guías  

6.1.1. Los acompañantes y los guías de los atletas de las categorías B1 y B2, serán los únicos a los que se permitirá acompañar a los atletas a la pista o a las zonas de lanzamiento y salto. Las personas que actúen como guías o acompañantes, deberán ir claramente identificadas con un peto de color naranja brillante que les proporcionará el Comité Organizador (véase la sección 7.4.8).    

6.1.2.  Los atletas de la categoría B1, para el triple salto y el salto de longitud, podrán contar con la ayuda de una persona que les proporcione una señal acústica durante la carrera, y de otra que les guíe para colocarse en el pasillo de saltos. 

6.1.3.  Los atletas de la categoría B2, en las pruebas de saltos, podrán contar, en el área de competición, con la compañía de una sola persona, que podrá actuar como avisador y/o como guía. No se permitirá ninguna otra persona en el área de competición. 

6.2.  Limitación de tiempo para los concursos 

6.2.1.  En los concursos donde los atletas cuenten con la asistencia de avisadores o guías, el tiempo permitido para cada intento comenzará a partir del momento en que el oficial responsable considere que el atleta ha completado el proceso de orientación.

(Nota: si el atleta pierde la orientación de tal forma que ha de ser orientado de nuevo, se para el reloj y únicamente se pondrá en marcha de nuevo (de manera que se cuente cualquier plazo de tiempo que se haya consumido (una vez que haya completado nuevamente el proceso de orientación). 

7.  Reglas para las competiciones de carreras 

7.1.  100 m (Categoría B1) 

7.1.1.  Competiciones de élite 

La prueba de 100m para la categoría B1 en Campeonatos Mundiales, en Juegos Paralímpicos y en otras competiciones internacionales de élite, se organizará mediante una carrera de cuatro atletas con guías, incluyendo todas las rondas preliminares necesarias, semifinales y finales. (Las reglas del punto 7.2 se aplicarán también a las competiciones de este tipo.) 

7.1.2.  Otras competiciones  

En otros niveles de competición, y en particular las competiciones juveniles y de desarrollo, podrán organizarse de forma alternativa, como una serie de carreras cronometradas individualmente, con un solo atleta cada vez. El resultado se determinará por medio de la clasificación de los tiempos registrados.

7.1.3.  Cuando se trate de una prueba de 100 m, organizada como una serie de carreras cronometradas individuales y haya más de seis participantes, la competición se organizará en forma de una ronda clasificatoria y una final, en la que participarán los seis que hayan obtenido mejores tiempos.

7.1.4.  El orden de participación de los atletas se determinará, en principio, por sorteo. Sin embargo, en los casos en que haya una final, el orden de participación en esa final se dispondrá de forma tal, que el corredor que haya obtenido el mejor tiempo en la ronda clasificatoria correrá el último, el que haya conseguido el segundo mejor tiempo correrá el penúltimo y así sucesivamente.

7.1.5.  En caso de producirse empate para el primer puesto, todos los atletas que hayan empatado competirán nuevamente si fuese posible. Si no lo fuera, prevalecería el resultado obtenido.

7.1.6.  Los velocistas de la categoría B1, que compitan en una prueba organizada como una serie de carreras individuales cronometradas, podrán correr con la ayuda de dos avisadores como máximo, debiendo permanecer uno de ellos detrás de la línea de llegada. No existe restricción alguna para establecer el lugar en el que debe situarse el segundo avisador si lo hubiera, pero éste en ningún caso deberá atravesar la línea de llegada por delante del atleta. Es responsabilidad del avisador asegurarse de que el atleta esté adecuadamente orientado en la posición de salida así como orientarlo sobre la distancia total de la carrera.

7.1.7.  Los velocistas de la categoría B1, también podrán ser acompañados por un guía (corredor), en las competiciones basadas en carreras individuales cronometradas.

7.1.8.  Podrá solicitarse un segundo intento, cuando la actuación de un participante se haya visto afectada por circunstancias ajenas al control del atleta y del avisador/guía (como equipo). 

7.2.  De 200m a 800m para la categoría B1 

7.2.1.  Los corredores de la categoría B1, correrán acompañados por un guía. Cada corredor tendrá asignadas dos calles, una para él y otra para su guía. Esta asignación constituye la “calle” de cada competidor y tanto el corredor como su guía deberán mantenerse dentro de ella, desde el principio hasta el final de la carrera. El que el atleta corra por el interior o por el exterior de su guía, se deja a la elección del propio “equipo”, pero dicha elección no afectará a la asignación de calles o de línea de salida.  

7.2.2.  Las líneas de comienzo escalonado serán las de las calles marcadas por la IAAF como 1, 3, 5, 7, etc. Dichas calles deberán englobar respectivamente a las calles IAAF con números 2, 4, 6 y 8, utilizando cinta del mismo color que la empleada para las marcas IAAF. 

7.3.  Categoría B2 

7.3.1.  Los atletas de la categoría B2, tendrán derecho a disponer de dos calles (una para ellos y otra para su guía( en todas las carreras disputadas por calles y en la salida de las carreras de 800 m, mientras se mantengan las calles. La regla 7.2.2 se aplicará también a esta categoría, cuando se asignen dos calles a un atleta B2 y a su guía. 

7.3.2.  Los atletas de la categoría B2, podrán decidir si desean utilizar guía en cualquier competición de carrera. Si deciden utilizarlo, se aplicarán las reglas de guía de la categoría B1.

7.4.  Métodos de guía 

7.4.1.  Se anima a los atletas a traer sus propios guías. No obstante, los organizadores proporcionarán un guía adecuado si se indica de antemano en el formulario de inscripción esta necesidad, junto con la información específica del tipo de guía requerido. 

7.4.2.  Durante la competición, el atleta y su guía serán considerados un equipo. 

7.4.3.  Cuando el corredor ciego cruce la línea de llegada, el guía deberá estar siempre detrás de él. 

7.4.4.  El método de guía podrá elegirlo el atleta. Este podrá elegir entre ser dirigido por un guía que le sujete el codo, estar en contacto con él por medio de una atadura o correr sin ninguna sujeción. Además, el corredor podrá recibir instrucciones verbales del guía. Los guías no podrán usar bicicletas u otros medios mecánicos de transporte durante la competición.

7.4.5.  El guía no podrá en ningún momento tirar del atleta o empujarle para darle impulso. La infracción de esta regla supondrá la descalificación del atleta. 

7.4.6.  Independientemente de que se utilice cordel o no, entre el atleta y el guía, en ningún momento podrá haber una distancia mayor de 0,50 m.  

(Nota: si alguna circunstancia extraordinaria o accidental provoca la ruptura de esta regla, será el oficial técnico de IBSA el responsable de decidir si se descalifica o no al atleta. Los principios que regirán dicha decisión, tendrán en cuenta posibles riesgos o desventajas sufridos por otros atletas en la misma carrera.)

7.4.7.  En las carreras de distancias medias y largas (de más de 400m) se permitirán dos guías. Durante el transcurso de la carrera, sólo se permitirá un cambio de guía para cada corredor. El cambio deberá llevarse a cabo sin afectar a otros corredores y sólo podrá realizarse en la recta. Si se tiene intención de cambiar de guía, deberá notificarse por adelantado al juez de la carrera y al oficial técnico de IBSA. Los oficiales técnicos determinarán las condiciones del cambio y las comunicarán por adelantado a los participantes en la carrera. 

7.4.8.  Los guías deberán vestir un peto de color naranja brillante, con el fin de distinguirse claramente de los atletas. Estos petos serán proporcionados por el Comité Organizador tras consulta y aprobación por parte del Oficial Técnico de IBSA. 

7.5.  Tacos de salida

 

7.5.1.  Los participantes de las categorías B1 y B2, en las pruebas de velocidad de 100 m a 400 m, podrán elegir entre salir con o sin tacos de salida o (si así lo prefieren) efectuar la salida de pie.

Maratón

 

7.6.1.  Los participantes en la carrera de maratón podrán pertenecer a las categorías B1, B2 y B3, pudiendo correr todos juntos.

 

7.6.2.  En la carrera de maratón, los organizadores proporcionarán dorsales que permitan distinguir las distintas categorías (B1, B2 y/o B3) que compitan.

 

7.6.3.  Los atletas y sus guías recibirán asistencia en los puestos de avituallamiento.

 

(Nota: los organizadores deberán asegurarse de que los oficiales son conscientes de los problemas específicos de seguridad que plantea el proporcionar bebida a las personas ciegas y deficientes visuales y de que todos los asistentes implicados reciban una formación adecuada al respecto).

 

7.6.4.  Se determinará el orden de llegada para las tres categorías.

 

7.6.5.  Se podrá disponer de hasta cuatro guías para cada uno de los atletas de las categorías B1 y B2. El cambio de guía sólo podrá realizarse a los 10, 20 y 30 km. Ningún corredor podrá ir acompañado simultáneamente por más de un guía. Todos aquellos guías que no acompañen a un corredor, deberán abandonar el circuito del maratón.

 

(Nota: se recomienda encarecidamente a los organizadores, que garanticen que la carrera tendrá lugar en su totalidad, con buena luz del día).

 

 

Carreras de relevos

 

7.1.  Cada equipo de relevos deberá tener como mínimo un corredor de la categoría B1 y otro de la categoría B2, no pudiendo tener más de un corredor de la categoría B3.

 

7.7.2.  No se utilizará testigo físico (testigo, etc. ) para hacer el relevo.           

 

7.7.3.  A cada equipo se le asignarán dos calles.          

7.7.4.  Se utilizarán las zonas de relevo de la IAAF. Las líneas que marquen la zona de relevo serán las calles 1, 3, 5 y 7. Será necesario alargar estas líneas (y las líneas de salida) a la calle adyacente, para cumplir los requisitos de la regla 7.7.3. La extensión de las líneas de salida y de la zona de relevo, se hará con cinta del mismo color que las marcas existentes de las calles IAAF.

 

7.7.5.  El relevo se considerará válido, cuando el corredor que llegue, toque al corredor que sale dentro de la zona de relevo. El contacto de relevo podrá producirse sin restricciones entre los guías o los atletas, siempre que se cumplan las condiciones de la regla 7.4 y el guía debe estar por detrás de su atleta en el momento del relevo.

 

7.7.6.  Una vez que el corredor en espera salga de la zona de relevo, no podrá volver a entrar en ella.

 

7.7.7. Se asignará un árbitro para cada equipo en cada zona de relevo.

 

7.7.8.  Se permitirá que (por cada zona de relevo) entre en la pista un guía, para ayudar a colocarse a cualquier corredor de la categoría B2, que tenga intención de participar sin guía. En cualquier caso, el guía deberá permanecer en una posición, en la que no dificulte el desarrollo de la carrera.

 

7.7.9.  La carrera de relevos de 4 x 100 m, se correrá enteramente en calles y a cada equipo se le asignarán dos calles. Las zonas de relevo serán las calles 1, 3, 5 y 7 etc. (Véase la regla 7.2).

 

7.7.10.  En las carreras de relevos de 4X400 m, a cada equipo se le asignarán dos calles para la salida y para la primera vuelta. El primer cambio, deberá tener lugar en las calles 1, 3, 5, 7, etc.

 

7.7.11.  Las marcas de calle para la salida y los relevos, se ampliarán a la calle externa de cada par de calles, usando cinta del mismo color que las marcas originales de la calle de la IAAF.

 

 

Rondas preliminares y finales

 

7.8.1.  En todas las categorías y en todas las competiciones de pista, si hay un número suficiente de atletas inscritos, habrá rondas preliminares y finales.

7.8.2.  Las competiciones de pista tendrán como máximo el siguiente número de corredores (sin contar los guías):

 

                Prueba                                  Categoría

 

                   B1                    B2                    B3

 

100m(#)             4                       4                       8

200m                 4                       4                       8    

400m                 4                       4                       8

800m              4/5(()                  5(()                     8

1.500m              6                       8                      10

5.000m             10                     10                     20

10.000m           10                     10                     20

 

(() Dependerá de cómo se disponga la salida.

(#) Para carreras individuales cronometradas, el máximo es de 6.     

 

 

7.8.3.  En las competiciones de 100m. a 400m para las categorías B1 y B2, se aplicarán las siguientes condiciones eliminatorias para las rondas preliminares y las finales, salvo que el oficial técnico de IBSA, nombrado para los campeonatos en cuestión, decida lo contrario.

De 5 a 8 participantes: se realizarán dos semifinales. Se clasifican para la final el primero de cada semifinal más los dos mejores tiempos.

De 9 a 12 participantes: se realizarán tres eliminatorias previas. Se clasifican para las semifinales los dos primeros de cada serie y los dos mejores tiempos.

De 13 a 16 participantes: se realizarán cuatro eliminatorias previas. Se clasifican para las semifinales el primero de cada eliminatoria y los cuatro mejores tiempos.

 En las competiciones de 100m a 1.500m (B3), se aplicarán las siguientes condiciones eliminatorias para las rondas preliminares y las finales, salvo que el oficial técnico de IBSA, nombrado para los campeonatos en cuestión, decida lo contrario.

De 9 a 16 participantes: se realizarán dos semifinales. Se clasifican para la final los tres primeros de cada serie y los dos mejores tiempos.

De 17 a 24 participantes: se realizarán tres eliminatorias previas. Se clasifican para las semifinales los cuatro primeros de cada serie y los cuatro mejores tiempos.

De 25 a 32 participantes: se realizarán cuatro eliminatorias previas. Se clasifican para semifinales los tres primeros de cada serie y los cuatro mejores tiempos.

 En las competiciones de 800m (B1 y B2), suponiendo que haya cinco corredores por carrera, se aplicarán las siguientes condiciones eliminatorias para las rondas preliminares y las finales, salvo que el oficial técnico de IBSA, nombrado para los campeonatos en cuestión, decida lo contrario.

De 6 a 10 participantes: se realizarán dos semifinales. Se clasifican para la final los dos primeros de cada serie y el mejor tiempo.

De 11 a 15 participantes: se realizarán tres eliminatorias previas. Se clasifican para las semifinales los dos primeros de cada serie y los cuatro mejores tiempos.

De 16 a 20 participantes: se realizarán cuatro eliminatorias previas. Se clasifican para las semifinales los dos primeros de cada serie y los dos mejores tiempos.

En las competiciones de 1.500m (B1 y B2), se aplicarán las siguientes condiciones eliminatorias para las rondas preliminares y las finales, salvo que el oficial técnico de IBSA, nombrado para los campeonatos en cuestión, decida lo contrario.

De 7 a 12 participantes: Se realizarán dos semifinales. Se clasifican para la final los dos primeros de cada serie y los dos mejores tiempos.

De 13 a 18 participantes: Se realizarán tres eliminatorias previas. Se clasifican para las semifinales los tres primeros de cada serie y los tres mejores tiempos.

En las competiciones de 5.000m a 10.000m (B1 y B2), se aplicarán las siguientes condiciones eliminatorias para las rondas preliminares y las finales, salvo que el oficial técnico de IBSA, nombrado para los campeonatos en cuestión, decida lo contrario.

De 11 a 20 participantes: se realizarán dos semifinales. Se clasifican para la final los tres primeros de cada serie y los cuatro mejores tiempos.

De 21 a 30 participantes: se realizarán tres semifinales. Se clasifican para la final los dos primeros de cada serie y los cuatro mejores tiempos.

En las competiciones de 5.000m a 10.000m (B3), se aplicarán las siguientes condiciones eliminatorias para las rondas preliminares y las finales, salvo que el oficial técnico de IBSA, nombrado para los campeonatos en cuestión, decida lo contrario.

De 21 a 40 participantes: Se realizarán dos semifinales. Se clasifican para la final los ocho primeros de cada serie y los cuatro mejores tiempos.

 

 

7.9.  Cronometraje

 

7.9.1.  Teniendo en cuenta las dificultades de los atletas de todas las categorías visuales para leer los relojes de cronometraje situados a los lados de la pista, los entrenadores podrán comunicar el tiempo a los atletas en las carreras de distancias de 800m o más, pero deberán hacerlo desde fuera de la pista.

 

 

 

Competiciones de saltos

 

 

8.1.  Salto de longitud y triple salto

 

8.1.1.  Sólo los atletas de las categorías B1 y B2 podrán emplear acompañantes y/o avisadores. Véase las reglas 6.1 (Anterior).

 

8.1.2.  Para los atletas de las categorías B1 y B2, el área de salto será un rectángulo de 1 x 1’22 m, que deberá estar señalado de tal manera (utilizando tiza, polvos de talco, arena fina, etc.) que el atleta deje la huella del pie con el que se impulse, sobre el área de batida.

 

(Nota: por motivos de seguridad, se recomienda encarecidamente que la distancia mínima entre el eje del pasillo y los lados del foso de caída sea de 1’75m. Si no puede cumplirse esta recomendación, el oficial técnico de IBSA responsable de la competición podrá exigir medidas adicionales de seguridad.)

 

8.1.3.  La longitud del salto en las categorías B1 y B2, se medirá desde la huella de caída en el foso, hasta la impresión más cercana dejada por el pie de impulso. Cuando un atleta se impulse antes del inicio de la zona de batida, la medición se hará desde la huella de caída en el foso, hasta el borde del área de batida más alejada del foso.

8.1.4.  Por lo demás, el área de batida funciona como cualquier zona de batida. (No está permitido por ejemplo, que un atleta se impulse con ningún punto del pie, más allá del borde del área de salto más cercano al foso).

 

(Nota: en triple salto, las reglas exigen que tanto el salto como la caída al foso se hagan dentro de los límites definidos en el reglamento IAAF, sujeto a las presentes modificaciones. No se exige que las fases intermedias del salto, se efectúen dentro de los límites del pasillo, siempre que el atleta caiga correctamente dentro del foso).

 

Distancia mínima entre la zona de batida y el foso de caída.

 

Salto de longitud (B1 y B2)    1m.                        

Triple salto                            (B1)                     9m. 

Triple salto                            (B2)                    11m.

Triple salto                            (B3)                    11m.

 

(Nota: las distancias exactas desde la zona de batida hasta el foso de caída, las determinará para cada competición el organizador, en consulta con el oficial técnico de IBSA).

 

8.1.6.  Si cualquier atleta -en el salto de longitud o en el triple salto- solicitara la confirmación verbal del inicio del tiempo para cronometrar su intento, se designará un oficial para que le proporcione dicha información.

 

 

8.2.  Salto de altura

 

8.2.1.  A los participantes de la categoría B1, se les permitirá tocar el listón como ayuda para orientarse antes de iniciar la carrera. Si al hacerlo el atleta derribase el listón, esto no se considerará intento nulo.

 

8.2.2.  Los atletas de la categoría B1 y B2, podrán utilizar un avisador que les proporcione orientación acústica. Para ello, el avisador deberá colocarse en una posición, desde la que no estorbe a los oficiales de la prueba.

 

8.2.3.  Los atletas de la categoría B2 podrán colocar una ayuda visual en el listón. Dicha ayuda deberá ser aprobada por el oficial técnico responsable.

9.  Reglas para las competiciones de lanzamientos

 

9.1.  Sólo los lanzadores de las categorías B1 y B2 podrán utilizar acompañantes y/o avisadores (Ver el punto 6.1).

 

9.2.  Siempre que sea adecuado, los atletas de la categoría B1 y B2 deberán ser conducidos al círculo o al pasillo por un guía.

 

9.3.  El guía deberá ayudar al atleta a orientarse en el círculo o en el pasillo antes de intentar el primer lanzamiento. El guía deberá abandonar ya sea el círculo o el pasillo, antes de que comience el lanzamiento.

 

9.4.  Se permitirá una orientación acústica para los atletas de las categorías B1 y B2, antes, durante y después de su intento de lanzamiento.

 

9.5.  Los atletas de las categorías B1 y B2 sólo podrán ser guiados fuera del círculo o pasillo de lanzamiento, una vez que los jueces de la prueba determinen si el lanzamiento es o no válido.

 

9.6.  Si el juez de la competición determina que un guía -que proporciona información acústica- está situado en una ubicación insegura, tendrá derecho a exigirle que cambie de lugar.

 

 

10.  Reglas para la competición de pentatlón

 

10.1.  Todas las pruebas de pentatlón se realizarán en el mismo día y en el siguiente orden:

 

Hombres: salto de longitud, jabalina, 100m, disco y 1.500m.

Mujeres: salto de longitud, peso, 100m, disco y 800m.

 

Se utilizarán las tablas de puntuación de IAAF, excepto para las pruebas de disco y 100m mujeres, para las cuales se utilizarán las tablas que aparecen en el apéndice A del reglamento de atletismo IBSA.

 

 

 

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